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Palco de Prensa: Las especulaciones

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Las especulaciones, que se convierten, la mayoría de las veces, en satanización o linchamiento social, surgen, principalmente, por la falta de transparencia e información, respecto de los actos de administración. Básicamente.

También surgen, debido al conocimiento que se tiene, respecto a las prácticas, usos y costumbres del sistema político mexicano, que hace suponer, que en todos los actos de gobierno, e incluso políticos, hay un trasfondo.

La clausura del casino del exalcalde priísta, Carlos Bustamante Anchondo, es uno de los temas que más especulaciones ha generado. Ya se había anticipado algo al respecto, pues desde el inicio de la presente administración municipal, se advirtió de la pretensión de poner a funcionar esa casa de juegos, en base a autorizaciones o trámites realizados en los últimos días de la administración de Bustamante.

Ya entonces se observaba, que la apertura sería, en base a concesión otorgada a una empresa, por la Secretaría de Gobernación, para operar en varios puntos del país, menos en Baja California, como al parecer fue la razón de la clausura.

Se dice que incluso se actuó a petición de la Secretaría de Gobernación, para que se procediera a verificar el uso adecuado de la concesión o permiso, pues al parecer no coincidía el nombre de la concesionaría, con el de la explotadora u operadora del casino.

Lo que no se explica, es la razón por la cual, tratándose de una actividad que es competencia del gobierno federal, no intervino directamente la Secretaría de Gobernación, auxiliada por la Policía Judicial Federal y las autoridades municipales sirviendo solamente como auxiliares.

Luego surge la versión, de que ese tipo de irregularidades, también existen en los casinos del grupo Caliente, propiedad de Jorge Hank Rhon, como reclamando aquello de “todos coludos, o todos rabones”.

En la mayoría de las especulaciones, en torno a este asunto, aparecen tres actores políticos involucrados. Coincidentemente los tres de filiación priísta. Dos de ellos exalcaldes de Tijuana, Carlos Bustamante y Jorge Hank Rhon, y el actual alcalde, Jorge Astiazarán Orcí.

Estando en marcha el proceso electoral hacia los comicios del 2016, este es un asunto complicado para el priísmo. Pero las dirigencias partidistas, no parecen interesadas en poner orden. La proclamada unidad partidista, en la práctica se desdibuja, con una batalla de intereses políticos y económicos.

Y no solo eso. Queda en entredicho, la autoridad municipal. Muchos dicen y piensan, que el Ayuntamiento de Tijuana está al servicio de los intereses de Hank Rhon. Pero el solapar las irregularidades del casino de Bustamante, tampoco sería lo correcto.

Dicen que “cuentas claras, amistades largas”. Si el Alcalde Astiazarán, quiere evitar que continúen este tipo de especulaciones, debe manejar este asunto con toda claridad y transparencia.

No es difícil. Citar a conferencia de prensa y mostrar a los periodistas el expediente relativo al casino de Bustamante. De paso, las constancias que acrediten que las casas de juego de Hank Rhon, operan, conforme a la ley. Los simples boletínes o comunicados de prensa, no bastan.

Tijuana requiere de autoridades firmes y contundentes. Sin tolerancias, ni encubrimientos o solapamientos. Sin excesos, pero a la vez sin simulaciones.

Lo mismo se puede decir, respecto al proyecto del Zócalo 11 de Julio, cuyas obras se realizaban al margen de la ley y de manera arbitraria. Por eso se le identifica como “La Plaza del capricho”.

Lo promovían particulares, pero en predios de dominio público. Sin contar con las autorizaciones correspondientes, del gobierno municipal de Tijuana. Y sin embargo, no se les frenaba, hasta que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, decreta la clausura.

Ahora resulta, que la obra la realiza el gobierno estatal y que, ante la falta de recursos, se dice que se buscará continuar el proyecto, mediante asociación con particulares. Para que capitales privados inviertan en el “Zócalo, resulta evidente que se trata de un negocio. Lo que tanto se empeñaron en negar.

Las especulaciones en torno a este proyecto, pintaron pésimamente a las autoridades estatales y municipales. No menos peor le fue a la promotora, la empresaria de medios, Carolina Aubanel Riedel, que aspira a la Alcaldía de Tijuana, por la vía de los independientes. Que lo intente y comprobará el cúmulo de “simpatías” que ha generado en su contra.

Las especulaciones al respecto, se hubiesen evitado, si el asunto fuera manejado con claridad y tansparencia. El no hacerlo así, evidencia las aberraciones e irregularidades en que se incurrió.

La opacidad, no solamente genera especulaciones, sino también desconfianza y sospechas, en los actos de autoridad. Con tales actitudes, valga la redundancia, la autoridad, pierde autoridad.

Se habla de cambio. De la necesidad de reivindicar a los políticos. Pero eso, no debe ser un proceso a futuro. Las autoridades actuales deben cambiar, deben ser claras y transparentes, ahora, no en el futuro.

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