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Cavilaciones: Luditas Tijuanenses

Cavilaciones: Luditas Tijuanenses
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 Los luditas del siglo XIX, durante la Revolución Industrial, fueron artesanos de la industria textil en Inglaterra que protestaron en contra del uso de nuevas máquinas para hilar y tejer. La palabra ludita se deriva del nombre del personaje real o ficticio llamado Ned Ludd, quien supuestamente destruyó un par de las primeras máquinas tejedoras en 1779. Las máquinas hicieron posible que otras personas con habilidades diferentes reemplazaran a los artesanos. Por muchos años hubo enfrentamientos entre el ejército inglés y los luditas, cuya misión era destruir las máquinas con la falsa esperanza de detener el progreso.

Los transportistas de Tijuana son los nuevos luditas que se oponen al Sistema Integral de Transporte de Tijuana, el nuevo sistema que se inaugurará este mes de noviembre, no obstante que aún falten meses para que se termine su construcción. En vez de destruir máquinas de tejer, los transportistas bloquearon por más de seis horas una de las más transitadas vialidades de nuestra ya de por sí muy congestionada ciudad. Amenazan con seguirlo haciendo para “proteger su patrimonio”.

El desarrollo sustentable de nuestra ciudad depende de un buen servicio de transporte, el cual Tijuana carece. Nuestra ciudad tiene la deshonrosa distinción de tener uno de los sistemas de transporte más ineficientes y caros de todo el país. Tenemos un sistema anquilosado y obsoleto con rutas mal planeadas, equipo viejo y un número excesivo de unidades de transporte. En ciudades con transporte bien organizado como Madrid y París, hay un taxi por cada 1,000 personas. De acuerdo con estas cifras, en Tijuana hay más de cuatro veces lo necesario. Además, la mayoría de los autobuses urbanos son antiguos autobuses escolares con una sola puerta con asientos diseñados para niños.

Yo no culpo a los luditas tejedores por sentirse agraviados. Fueron víctimas de la tecnología y el capitalismo cuya meta no es crear trabajos, sino maximizar las ganancias de los inversionistas. Esto continúa hasta la fecha y fue el motivo principal de la victoria de Trump: el descontento de la clase trabajadora por los estragos causados por la tecnología y la globalización.

Tampoco culpo a los transportistas por sentirse agraviados. Para bien o para mal, ellos participaron en sociedad con el gobierno para adquirir placas a muy alto costo (hay ciudades en nuestro país, como Cancún, en donde una placa de taxi vale millones de pesos). Los mismos gobiernos municipales fueron los que causaron el problema del transporte de Tijuana al otorgarle un número excesivo de placas a numerosos particulares y empresas.

Los transportistas ahora ven con desmayo la llegada de Uber y el SITT a trastornarles su modus vivendi. Los transportistas que protestan se quejan de que no participaron en el proceso de la creación del SITT, y no lo dudo dada la incapacidad del gobierno de comunicar sus metas a sus ciudadanos.

Tijuana necesita el SITT. Los transportistas necesitan sus trabajos. El próximo gobierno municipal tiene un reto muy difícil para resolver este conflicto de una manera que beneficie a la mayoría de la población. Por cierto, los luditas perdieron la guerra.

  El autor es egresado del Tecnológico de Monterrey y Doctor en Ingeniería Eléctrica y de Computación de la Universidad del Estado de Nuevo México.

www.cavilaciones.com

pivanpm@cavilaciones.com    

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