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Cavilaciones: Falsas Esperanzas

Cavilaciones: Falsas Esperanzas
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Es parte de la naturaleza humana pensar que las situaciones problemáticas que a veces vivimos se van a resolver por sí mismas. Por ejemplo, cuando una pareja tiene una relación que no funciona, que siempre están peleándose, con frecuencia piensan que al día siguiente la relación cambiará y será mejor. Desgraciadamente puede pasar mucho tiempo con esta falsa esperanza mientras los pleitos continúan.

Pienso que esto es lo que está pasando con las expectativas sobre cómo afectará a México la presidencia de Donald Trump. Mis sabios amigos me dicen que no hay que preocuparse, que ya siendo presidente Trump no podrá cumplir con sus promesas de crear trabajos, abandonar los tratados comerciales, desconocer los acuerdos sobre el calentamiento global que tantos años tardaron en forjarse, deportar a millones de mexicanos, suspender los subsidios a las organizaciones de planeación familiar, desmantelar Obamacare, y muchas otras iniciativas contrarias a las políticas de los últimos 40 años de ambos partidos cuando han estado en el poder. Nos invade la falsa esperanza de que amanecerá un nuevo día cuando Trump será otra persona. Un hombre que no sea arrogante, egocéntrico, impulsivo, irrespetuoso, irrazonable, mentiroso, vengativo y odioso.

Vivimos en una época sin precedentes en la cual el presidente electo del país más poderoso del mundo se comunica directamente con sus rábidos seguidores, sin filtros, a través de su cuenta de Twitter. Por medio de tweets de 140 caracteres o menos, Trump transmite sus falsedades y mensajes de odio que dividen a la opinión pública del mundo. Divide con tweets y vencerás.

Durante su campaña política Trump tuvo constantes episodios de tweeteo frenético (perdonen el nuevo verbo) en las madrugadas en donde arremetía en contra de cualquiera que se atreviera a criticarlo, ya fuese la prensa, los padres de un soldado que entregó su vida en la guerra, o una antigua Miss Universo que atacó por haber subido de peso. Todos teníamos la falsa esperanza de que esta manera de actuar solo era una artimaña electoral para atizar la furia de la clase trabajadora que votó por él.

Pero esta semana se demostró que todavía no llega el nuevo amanecer que ansiosamente esperamos. Como Trump está ardido porque aunque ganó la elección Hillary Clinton obtuvo ampliamente la mayoría de los votos, primero declaró que si el objetivo de la elección fuese ganar más votos, también hubiese ganado porque su campaña hubiera sido diferente. Después dijo que Hillary ganó el voto popular solo por los votos de millones de ilegales. No hay una sola evidencia de que esto haya sucedido. Después dijo que hubo fraude en California y otros estados donde ganó Clinton, una declaración irrisible y absurda que sacude a los cimientos democráticos del país. También está protestando los recuentos que se llevarán a cabo en algunos estados, siendo que lo racional sería que los apoyara, puesto que él mismo dice que hubo fraude.

No sabemos todavía cómo y cuánto afectará a nuestro país la política de Trump. Pero no hay que tener falsas esperanzas de que no pasará nada.

El autor es egresado del Tecnológico de Monterrey y Doctor en Ingeniería Eléctrica y de Computación de la Universidad del Estado de Nuevo México.

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pivanpm@cavilaciones.com

 

 

 

 

 

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