inicio NACIONAL Liberaron a Ana Carolina, inyectó veneno de ratas a sus padres y los quemó por herencia

Liberaron a Ana Carolina, inyectó veneno de ratas a sus padres y los quemó por herencia

Liberaron a Ana Carolina, inyectó veneno de ratas a sus padres y los quemó por herencia
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Debido a una nueva Ley de Justicia para Adolescentes Infractores, la joven Ana Carolina López, de 21 años de edad, encontrada culpable de asesinar a sus padres adoptivos, quedó en libertad.

El fin de semana, la jovencita Ana Carolina López quedó libre tras 4 años en prisión gracias a la nueva Ley Nacional de Justicia para Adolescentes Infractores.

Esta nueva ley impuso cinco años como pena mínima para menores infractores, por lo que la joven quedó sometida a este beneficio y además pidió una reducción de su sentencia, la cual le fue concedida luego de mostrar un comportamiento “ejemplar” durante su encierro.

Ana Carolina fue encontrada culpable, a sus 17 años de edad, de matar y calcinar a sus padres adoptivos Efrén López y Albertina Enríquez, junto con su novio José Grajeda y un amigo de nombre Mauro Gómez.

Cabe destacar que Ana Carolina fue detenida junto con su novio y un amigo del mismo, a quienes manipuló para cometer el atroz crimen, ya que pretendía quedarse con una fortuna de sus padres adoptivos, pues mantenían una posición económica desahogada.

El caso conmocionó a la sociedad de Chihuahua y comenzó así:

El 4 de mayo de 2013 elementos de la policía ministerial de Chihuahua encontraron los cadáveres carbonizados de dos personas mayores en un paraje de la colonia México, al sur de la ciudad.

Comenzaron las indagatorias y el primer paso fue establecer la identidad e investigar con los familiares: Efrén y Albertina tenían más de 90 años, pero 16 años atrás decidieron adoptar a una niña del DIF estatal: Ana Carolina.

La menor se mostró incrédula en los interrogatorios; dijo que jueves y viernes había estado con sus padres, fue hasta el sábado 4 que los perdió de vista, por lo que decidió reportarlos como desaparecidos. Los investigadores detectaron algunas irregularidades y decidieron cuestionar al novio de la joven.

Pudo ser un interrogatorio de rutina, pero José Alberto Grajeda no aguantó la presión y se derrumbó ante oficiales de la ley. Contó que ´él, su novia y otro sujeto mataron a la pareja de ancianos.

Contó que fue Ana Carolina quien planeó los homicidios desde un mes antes, en vengaza porque no le prestaron el coche y obtener dinero de la herencia para poder casarse.

Con la acusación de su novio, Ana Carolina tuvo que aceptar toda la culpa.

EL CRIMEN

Ana Carolina entró a la casa con su novio, José Grajeda y Mauro Domínguez (un amigo que fue convencido de participar); esperaron a que su padre saliera a jugar billar y se enfocaron en la madre.

Albertina no quería salir a saludar porque no estaba bien vestida, entonces la llamaron a la cocina: “Mamá, no encuentro un ingrediente”, al salir Mauro la sometió por la espalda y la asfixió con un cable.

Para rematar le inyectaron veneno en un brazo.

Con Efrén repitieron la operación; esperaron a que regresara y lo llamaron a la cocina: “Papá, ¿no vienes a cortar fruta conmigo?”, esta vez el novio fue el ejecutor.

La frialdad del crimen no paró en la planeación y ejecución; al terminar dejaron los cadáveres en la sala y se fueron a cenar dogos, regresaron para tomarse un six se cerveza y se durmieron en la casa.

Al día siguiente subieron los cuerpos a un carro, los llevaron a un paraje y los incendiaron. La pareja se fue a una tienda comercial a probarse unos anillos de boda; por la noche fueron a unos XV años, donde José trabajaría como mesero.

Detalles sobre el comportamiento criminal de la joven:

  • En secundaria llegó a ser perseguida con el apodo de Anita la huerfanita porque, con papás de 70 y 90 años, era evidente su origen. Parece que el resentimiento la persiguió hasta la preparatoria.
  • El reporte psicológico que se le hizo (la retrata) como una asesina extremadamente peligrosa. Se advierte que padece de un nivel de psicopatología en la escala de crímenes violentos del FBI al tope. Ella es un nueve de nueve.
  • El examen reveló trazas de sadismo sexual, una absoluta falta de remordimiento y un distanciamiento paulatino con sus padres.
  • Las conclusiones del reporte criminalístico precisan que el homicidio se fue madurando durante un año
  • Dotada presumiblemente de un IQ elevado, debió entender bien que no tenía el cuerpo para concretar su plan. Una niña de 1.48 y cuarenta y pocos kilos jamás podría asesinar a dos personas, por muy viejas que fueran. Pero el informe nos confirma que por eso emprendió la búsqueda de lo que psicólogos definen como un proxy: un sustituto con la fuerza física necesaria.

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