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Palco de Prensa: Los ultrajes políticos

Palco de Prensa: Los ultrajes políticos
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Los políticos soñadores –porque aún los hay, aquellos que son fieles seguidores y practicantes de la ideología del partido en el que militan- están sorprendidos, casi escandalizado, por los serios y descarados ultrajes políticos que se han venido registrando en el presente proceso electoral.

Amparados en los temores de los efectos del descrédito de la política, el surgimiento de los movimientos sociales, la falta de creatividad para motivar a los electores y la participación de mayor número de actores políticos, los dirigentes partidistas están recurriendo a medidas que nunca antes se hubiesen imaginado.

Y conste, en todos los partidos ocurre esto. Es una revoltura. Los que ayer contendieron como candidatos de un partido, ahora participarán bajo la sombra de otras siglas partidistas. El argumento al que recurren, tratando de justificar los bandazos, es que lo hicieron como invitados, no como militantes.

Otros, pese a sus antecedentes partidistas, con registro y toda la cosa, se infiltran en partidos contrarios, y, aprovechando la confusión y los temores del momento, de las dirigencias partidistas, tratan de escamotear alguna candidatura, con descaro y sin rubor alguno.

Los que podrían ser considerados como “candidatos naturales” de un partido, son suplantados con supuestos “candidatos ciudadanos”, en tanto que los “istas” desplazados, camuflajeados de ciudadanos, se lanzan a aventuras políticas, ostentándose como apartidistas, negando
la cruz de su parroquia.

La democracia, si alguien aún cree en la posibilidad que exista, está convertida en una grotesca caricatura, cuando las dirigencias partidistas prefieren adoptar el tradicional método priísta del “dedazo”.

Cuando se llega a la celebración de asambleas, para supuestamente elegir a sus candidatos, se hace como mera simulación, para validar las decisiones tomadas por las cúpulas partidistas.

El problema es que, acostumbrados a aplicar rígidamente la disciplina partidista, no se preocupan por explicarlo a los nuevos afiliados, bajo el supuesto de que, siendo políticos, deben entender que la democracia es puro cuento. Que en la política, todo es a valores entendidos.

Que en política, todo es circunstancial. Que todo obedece a compromisos y consignas. Que las trayectorias personales, son secundarias. Que son más valiosas las relaciones personales, los compadrazgos y los lazos familiares.

A tal grado están las cosas, que puede advertirse que el espíritu del imperialismo, cabalga eufórico y desenfrenado. Que no está lejos el momento en que la simulada democracia, en la elección de candidatos a puestos de elección popular, se convierta en una descarada y directa designación, como si se tratase del otorgamiento de títulos nobiliarios.

Llegará un momento -aunque parece que ya llegó- en que los partidos políticos operen como meras franquicias, para repartirse cargos públicos, entre la parentela y los amigotes. Una forma “democrática” de repartirse el poder político y económico.

Lo delicado es que, como al dueño del circo, que tenía tan mala suerte, que un día le crecieron los enanos, algo exagerado y casi increíble que ocurra, que los militantes a quienes subestimaron, a los que no les concedían capacidad alguna para la toma de decisiones, se rebelen y reclamen respeto a sus derechos políticos.

Habrá políticos, seguramente la mayoría, que resignados asumirán las decisiones partidistas, y las acatarán, cual si fuesen de carácter divino. Como antaño hacían los reyes y mandatarios en general. Lo que hoy se conoce como disciplina partidista. Uno de los dogmas básicos de la política.

Otros, para no “quemarse”, con la esperanza de tener alguna oportunidad, no dirán nada, pero aprovechando la secrecía del voto, no acudirán a las jornadas electorales o votarán a favor de los supuestos enemigos.

Hoy, más que nunca antes, el panorama político es complejo e interesante. Nadie puede cantar victoria, anticipadamente.

Lo único que se puede advertir desde ahora, es que el llamado “voto duro” de los partidos políticos, será pulverizado. Por ejemplo, en los comicios de Tijuana, para la alcaldía, los panistas Gastón Luken y Héctor Osuna Jaime, le quitarán votos al abanderado del PAN, Juan Manuel Gastélum. Les guste o no les guste.

En el caso de los priístas, en general, beneficiará a su candidato a Alcalde, René Mendívil, el desgarriate de los demás partidos, pero le cobrarán los “platos rotos” de los candidatos distritales y los conflictos internos.

Lo que se diga en estos momentos, puede parecer una exageración. Pero se deberá entender, con los resultados electorales del 5 de junio próximo. Definitivamente, los políticos deberán estudiar detalladamente, y reconocer, sus fallas y sus excesos. La política limosnera, a base de reparto de despensas y cobijas, ya no garantiza triunfos electorales a nadie.

Los panistas han abusado, que tienen la sartén por el mango, y sus “cartas fuertes”, son aquellos que han destacado en la realización de los programas sociales. Para ellos, eso es política.

Lo curioso es que en esta ocasión, los militantes activos, desempeñarán el papel de simples oradores y pegacarteles de hombres de empresa, ahora incursionando en la política.

Como dice la canción de Los Apsón : “Me parece que en el mundo, ya las cosas no andan bien, me parece que a la gente, se le fue el seso a los pies, que esta ciega la justicia, eso tú lo puedes ver, en la última repesca, salió condenado un juez”.

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