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Palco de Prensa: Las Pichoneras

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El problema de la vivienda en México, es serio. Sobre todo, porque una de las instituciones públicas, el Infonavit, creado para construir casas para los trabajadores, hace rato que perdió el rumbo y lo está agravando.

Argumentando altos precios de la tierra, el Infonavit se ha dedicado a construir verdaderas “pichoneras”, que hoy constituyen puntos de hacinamiento y desintegración familiar.

Se equiparan a las pequeñas viviendas, que en las zonas agrícolas se construyen para albergar a los pichones o palomas. Apenas caben, están en puntos altos, para evitar la acción de los depredadores. Siendo tan prolíficas, en poco tiempo, las aves y sus crías, ya no caben.

Lo mismo ocurre con las viviendas del Infonavit, construidas bajo el régimen de condominio, en edificio verticales. Es difícil, casi imposible, vivir en ellas.

Generalmente construidas en la periferia, lejos de las fuentes de trabajo, centros educativos, instituciones de salud, pésimo transporte público. Modelos crediticios con cláusulas leoninas.

La Constitución General de la República Mexicana establece que toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa, a la vez que señala que la ley establecerá los instrumentos y apoyos necesarios a fin de alcanzar tales objetivos.

En el Artículo 123, Fracción XII, Apartado A, se estableció la obligación de los patrones de proporcionar a los trabajadores habitaciones cómodas e higiénicas.

Esta obligación se hizo efectiva en 1971, cuando se integra una Comisión Nacional Tripartita que dá por resultado la creación del Infonavit. Casi nadie recuerda que fue precisamente en Tijuana, donde el Presidente Luis Echeverría colocó la primera piedra del Desarrollo habitacional Lomas del Porvenir, con el que prácticamente el Infonavit, inició sus operaciones a nivel nacional.

45 años después de su creación, el Infonavit muestra severos síntomas de fracaso. Se ha convertido en un simple financiero de viviendas que construyen terceros bajo condiciones meramente mercantilistas, fuera del alcance de la mayoría de los trabajadores, lo ue ocasiona que quienes se ven “favorecidos” por un crédito, ante la imposibilidad de su pago, optan por abandonar las viviendas.

En días pasados, Rosario Robles Berlanga, Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, habla por primera vez de los errores del Infonavit, sus fallas y sus consecuencias.

La funcionaria federal, manifestó que el Infonavit, promovió el hacinamiento. Que del 2002 al 2012, construyó reducidas viviendas, que hoy generan violencia intrafamiliar.

Dijo que la anarquía se apoderó de la edificación de vivienda y que ahora hay que corregir lo hasta ahora mal hecho.
Señaló que hay desarrolladores de vivienda que especulan con la tierra.

Dijo también, que el gobierno federal está implementando, una nueva política nacional en materia de vivienda, para que ésta, en lugar de ser un factor desordenador, sea uno más de los factores del desarrollo de las comunidades.

Que ya no se construyan viviendas en lugares lejanos de los equipamientos urbanos, sin servicios públicos elementales generando una expansión urbana desordenada, que al final son abandonadas.

Ahora, indicó, se decidió que la vivienda sea un elemento ordenador y encaminada al desarrollo urbano que requieren las ciudades.

Para ello, se adoptará un proceso de planeación, mucho más amplio, que incluya elementos de toda naturaleza y no solo la vivienda.

Se le cuestiona si se puede pensar que ya se acabaron o que se acabarán los enormes palomares en donde para meter la cama hay que sacar la sala y responde que efectivamente se pretende acabar con las pichoneras.

Explicó que en esta planificación deben intervenir los tres niveles de gobierno, para no permitir la construcción de viviendas reducidas, en zonas de la periferia, sin los servicios públicos elementales.

Podría decirse que con el Infonavit, estaba resultando peor el remedio, que la enfermedad.

Se construían viviendas que al final eran abandonadas. Eran tan reducidas, que promovían el hacinamiento y por lo tanto la violencia intrafamiliar.

Dijo que de 2002 al 2012 el Infonavit construyó un millón de viviendas de una sola habitación, con lo que contribuyó al hacinamiento en lugar de resolver y ayudar a resolver el problema de la falta de vivienda.

Estas se construían en espacios no mayores de 36 metros y ahora el límite inferior deberá ser de 50 y con 2 recámaras.

Todo indica que por fin, alguien descubrió el hilo negro.

 

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