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Palco de Prensa: La maldita codicia

Palco de Prensa: La maldita codicia
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La codicia, descrita como el deseo vehemente de poseer muchas cosas, especialmente riquezas o bienes, es uno de los males más arraigado en los políticos.

 Para los políticos, no hay moral, ni intención alguna de servir a la comunidad que gobiernan. Su meta básica, es aprovechar los cargos públicos, para acumular riqueza. Como exprimir una fruta, sacarle todo el jugo, hasta saciarse. Aunque para los políticos, no hay límite.

 Por ello, desde antes de que concluyan la gestión del cargo que ostentan, ya están haciendo planes para ver a donde brincan. Como los changos, que de una liana brincan a otra, y de ahí a otra más.

 Cabe hacer referencia a esto, a propósito de que se acaban de presentar los proyectos de leyes de ingresos de ayuntamientos y gobierno estatal. Las cifras millonarias, explican y justifican, porque la política es tan atractiva para muchos.

 Sin duda alguna, la política es la actividad humana más rentable. Una industria sin chimeneas, que produce ricos a montones.

 Veamos números, para entender esto.

 Entre los 5 ayuntamientos de Baja California y el gobierno estatal, en el 2016, pretenden registrar ingresos por unos 56 mil millones de pesos. Un fuerte porcentaje, será desviado e irá a parar a los bolsillos de los políticos, incrustrados en las administraciones públicas.

 El que más ingresos pretende lograr en el 2016, es el Ayuntamiento de Tijuana. La cifra estimada es de 5 mil 781 millones de pesos.

 Le sigue el de Mexicali, con 3 mil 333 millones 349 mil pesos.

 En tercer lugar, el gobierno municipal de Ensenada, 1 mil 381 millones 845 mil pesos.

 Luego, el municipio de Tecate, el llamado “Pueblo Mágico”, con 619 millones 167 mil pesos.

 Y el más modesto, Playas de Rosarito, con 428 millones 737 mil pesos.

 En total, los cinco ayuntamientos, pretenden lograr ingresos por 11 mil 544 millones 99 mil 313 pesos. Estas cifras, despiertan la codicia de cualquiera.

 Esto explica, porque hay tantos aspirantes a una alcaldía. Y ahora no solamente quienes militan en algún partido político, sino también los llamados independientes.

 Pero eso no es todo. Esas cantidades, son las que los gobiernos municipales pretenden recaudar, vía impuestos, derechos y multas, a través de las máquinas registradoras. Por “debajo de la mesa” los ingresos que se captan, son mucho mayores.

 Dicen, que “en arca abierta, hasta el más santo peca”. Los políticos no son santos. Por el contrario, son unos malditos pecadores, movidos por el único interés de acumular dinero, fácil. Entre más sea, mejor. Sin importar los medios o formas. Lo que importa son las cifras.

 En el gobierno estatal, la codicia puede ser mayor. En el 2016, el gobierno estatal, encabezado por Kiko Vega, pretende recaudar 44 mil 402 millones de pesos. Nadie puede garantizar que esos recursos, llegarán a su destino. Ni cortándoles las manos a los políticos.

 Y aunque los actos de corrupción son constantes, los políticos no tienen intención alguna de combatirlos.

 Prueba de ello, es que los órganos de fiscalización, como el Orfis, Organo Superior de Fiscalización, que depende de la Legislatura Estatal, la Contraloría General del Gobierno del Estado y las Sindicaturas Procuradora, de los Ayuntamientos, son ineficientes y perezosos.

 Dicho con todo respeto, son como perros que ladran, pero que no muerden. Deliberadamente, los políticos han tenido el cuidado de no dotarlos de dientes. De tontos, pues saben que los podrían morder a ellos.

 También pueden ser considerados como simples “espantapájaros”, que están ahí, pero no espantan a nadie. Precisamente, porque los políticos saben que son inofensivos. Sobre todo, lentos.

 Dichos órganos de fiscalización, implican un enorme costo. Cuando logran cierto grado de eficiencia, en un asunto concreto, las cúpulas partidistas, negocian, para “blindar” a los involucrados.

 Si las presiones les obligan a turnar un asunto a la Procuraduría de Justicia, ahí se atora, pues las averiguaciones previas nunca terminan de integrarse. Hasta que prescribe la acción penal del caso. Ejemplos hay muchos.

 Esto es parte del sistema político. Las cosas son iguales siempre. No importa cuál es el partido gobernante. Son círculos viciosos, que no tienen fin.

 Así, mientras los políticos se enriquecen en los cargos públicos, los ciudadanos, se empobrecen, al tener que aportar, para mantener a esos lacras. Lamentable.

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