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Palco de Prensa: El hartazgo político

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En días pasados, Gastón Luken, aspirante a alcalde de Tijuana, por la vía de los independientes, en una reunión informal con columnistas de diversos medios locales, aseguraba que una de las expresiones más comúnes que ha escuchado, durante la jornada de recolección de apoyos ciudadanos, es en el sentido de que la ciudadanía en general, ya está harta de los partidos políticos.

Curiosamente, lo mismo decían que escuchaban, los candidatos de partidos emergentes, durante las elecciones federales intermedias, del 2015. Daban casi como un hecho, que los electores se volcarían en las urnas, para votar por ellos.

Pero no fue así, los candidatos panistas se llevaron todas las posiciones, a grado tal que hasta los priístas, se quedaron “chiflando en la loma”.

Lo mismo podría pasarles ahora a los llamados independientes. Ya casi se ven, ocupando una curul en la legislatura estatal. O en algún ayuntamiento. Sería lógico.

El problema es que en política, la lógica no funciona. Son pocos los electores que acuden a las urnas, aproximádamente el 30% del padrón electoral, lo que constituye el llamado “voto duro” de los partidos políticos.

En su mayoría, son personas que tienen intereses muy arraigados con determinada organización política y que presumen que si votan a favor de ellos, se hacen acreedores a seguir recibiendo favores políticos, desde cobijas y despensas, hasta beneficios económicos de los programas de desarrollo social, del gobierno estatal o de los ayuntamientos.

La mayoría de las personas, en edad de votar, son sumamente pragmáticas. No se quiebran la vida, tratando de estudiar o conocer de cuestiones ideológicas.

Lo que buscan o pretenden, es tener conocidos en la administración pública, que les libre o reduzca el monto de una infracción. Que les ayuden a librar las dificultades que enfrenten, sin tantos tropiezos. Y esos serán los gobernantes en turno. Sean del partido que sean.

Los mismos que les mantienen enganchados, distribuyéndoles despensas o cobijas, o pensiones para estudiantes, madres de familia o adultos mayores.

Esto ha dado lugar al surgimiento de supuestos políticos, de poco nivel, casi decerebrados, cuyas acciones no van más allá de desarrollar políticas cobijeras y a repartir entre los pobres, los recursos de programas sociales.

Estas labores, no trascienden. No quitan el hambre, ni mitigan el frio. Quienes reciban las supuestas ayudas, la mayoría de las veces las revenden a terceros.

Y eso no les ayuda. Por el contrario, les hace vivir en círculos viciosos de dádivas y simulaciones.

Los apoyos que requieren los grupos vulnerables, no son limosnas, sino oportunidades, que les enseñen a ganarse la vida, a aprender un oficio, a realizar actividades productivas, que les pueden proporcionar verdaderas mejorías en sus vidas.

Lo mismo que apoyos directos, para mejorar las condiciones de vida que les rodean. Canchas deportivas, escuelas, seguridad pública, iluminación, vialidades, transporte.

Están hartos, porque las políticas cobijeras, no alcanzan para tanto. Y las condiciones de vida, en lugar de mejorar, se deterioran aún más.

Más aún, porque no cambian los estilos de los políticos, que insisten en seguir prometiendo, lo que saben perfectamente que no han de cumplir o como si fuesen nuevas promesas.

Y conste, los electores no piden milagros. Simplemente honestidad y realismo.

Corresponde a los partidos políticos, vigilar a quienes postulan, para que cumplan con lo que prometen.

En el caso de los llamados independientes, si no entienden la importancia de cumplir, son las autoridades electorales las que los deben llamar a cuentas.

En todo caso, ser autocríticos, para no incurrir en los mismo errores que los políticos tradicionales.

Muchos de ellos, aunque la mayoría de ellos son políticos reciclados, quizás sea este su debut y despedida.

Los que hayan logrado reunir los suficientes apoyos ciudadanos, el 5 de marzo, deberán entregar las cédulas a las autoridades electorales, para su revisión. Del 11 al 12 de Marzo, de marzo, les deben entregar las constancias, a aquellos que hayan logrado la meta.

Entonces se sabrá quienes realmente lograron aprovechar el hartazgo ciudadano y captar su respaldo.

De antemano se sabe que serán pocos. Aquí, no hubo “broncos”, o el hartazgo político de los ciudadanos, aún es insuficiente, para darles gas a los partidos políticos.

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