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Cavilaciones: México y el petróleo barato

Cavilaciones: México y el petróleo barato
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El colapso del precio del petróleo que dio inicio a fines del año 2014 continúa sin cesar. Esto beneficia a los consumidores de productos derivados como la gasolina. En Estados Unidos, por ejemplo, ya hay rumores de que en algunas regiones su precio podría llegar hasta $1 dólar por galón. Los consumidores mexicanos no gozan de este beneficio porque el precio de la gasolina aún no lo dicta el mercado. Por el momento el costo de la gasolina magna es de $16 pesos, 25% más que el promedio actual en Estados Unidos.

Los perjudicados son los llamados petroestados, como México, cuya economía depende de su producción de petróleo. Nuestro país sufrirá doblemente debido a que la producción de petróleo mexicano continúa disminuyendo notablemente. La producción diaria actual es de 2.3 millones de barriles, casi 30% menos de lo que era hace una década. El impacto negativo de la baja del precio es algo terrible para México debido a que el 30% de los ingresos del gobierno provienen de las ventas de petróleo.

México ha evitado un verdadero cataclismo fiscal debido a que ha obtenido seguros que cubren la diferencia entre el precio del presupuesto y el precio real. Lo mismo sucedió este año con un seguro que garantiza un precio de $49 dólares por barril (el precio de la mezcla mexicana se cotizó hoy en ¡$20 dólares por barril!). Pero por más buena que sea esta estrategia, no puede continuar indefinidamente. La tasa de crecimiento anual de nuestro país es menor a la del promedio de todo el mundo. Los pronósticos del Fondo Monetario Internacional estiman un crecimiento mundial de 3.8%. Para México el pronóstico es de 2.6%. Mientras los ingresos por ventas de petróleo disminuyen, las otras áreas de nuestra economía no han crecido de tal manera que compensen por la baja en los precios del crudo.

Para resolver el problema de que el gobierno mexicano no tiene los ingresos necesarios debido a la situación causada por el bajo precio del petróleo, solo se mencionan unas cuantas alternativas. Los gobiernos del mundo fomentan en gran parte sus economías con obras públicas, contratos que el gobierno otorga para construir puentes, carreteras, escuelas, etc. Pero México este año no tiene los ingresos suficientes para obras de infraestructura. Por lo tanto no se puede resolver el problema apretando el cinturón porque el presupuesto ya está raquítico. Se podrían subir los impuestos, pero esto es algo que el pueblo no apetece y que el secretario de hacienda ha prometido que no sucederá. El gobierno podría pedir más dinero prestado. Pero en los primeros tres años del gobierno de Peña Nieto la deuda pública ha aumentado tremendamente. Esta solución tiene el riesgo de afectar la calificación crediticia del país, lo cual implicaría intereses más altos y condiciones más onerosas. ¿Entonces qué?

Hay una tercera alternativa que casi no se menciona: reducir la corrupción. México podría crecer mucho más y generar más oportunidades para todos si dejara de ser uno de los países más corruptos del mundo. ¿Creen ustedes que esto pueda suceder?

El autor es egresado del Tecnológico de Monterrey y Doctor en Ingeniería Eléctrica y de Computación de la Universidad del Estado de Nuevo México.

www.cavilaciones.com

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