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Personas “trans”, la lucha por el reconocimiento de su identidad

Personas “trans”, la lucha por el reconocimiento de su identidad
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“Ser una persona transgénero sin que te reconozcan legalmente, es como estar como indocumentado en tu propio país”, ha dicho en varias ocasiones, durante el largo proceso por la aceptación y el reconocimiento de su identidad; pero hoy, después de varios años de lucha personal, ya cuenta con un acta de nacimiento y una credencial que la acreditan como la mujer que es: Karen Orduña.

Los hombres y las mujeres transgénero no se identifican con el sexo asignado al nacer; y suelen iniciar un tratamiento basado en hormonas para lograr cambios en su cuerpo y vivir de acuerdo con el rol de género al que pertenecen. Sin embargo, esta decisión los lleva a enfrentar obstáculos emocionales, sociales y legales.

Desde que asumió su identidad, la de Karen es una batalla diaria, ante su familia y en el ámbito laboral, porque –guiados por prejuicios- hay quienes se resisten a aceptar que ya no es un hombre.

Su aspecto femenino ya no concordaba en nada con la imagen y el nombre que exhibía en sus documentos oficiales; y esto le causaba conflictos en el trabajo, en las instituciones bancarias y hasta en las tiendas comerciales. Por eso, el haber realizado los trámites de forma exitosa para cambiar su documentación, la hace sentir más segura y tranquila.

“Tener mi acta de nacimiento, y luego mi credencial para votar, fue increíble. Ya soy yo legalmente… es un respiro, es como volver a nacer. ¡Es intenso!”, expresó Karen, quien labora en una dependencia pública del orden estatal.

EL TRÁMITE

El trámite se llama “Proceso de reasignación para la concordancia sexo-genérica”, y por ahora sólo es posible hacerlo en las oficinas del Registro Civil de la Ciudad de México, a donde cientos de personas de diferentes entidades del país acuden con este propósito.

Karen pidió una cita y llevó los documentos: una copia certificada del acta de nacimiento primigenia, un comprobante de domicilio reciente y la credencial para votar con dirección en esa ciudad.

“Es sencillo y tarda como un mes. También puedes generar una nueva firma, como en mi caso. Primero te dan una pre-acta, y días después regresas por tu nueva acta de nacimiento”.

Para ella, fue más sencillo, porque al estar asentada en la Ciudad de México, el resguardo del nuevo documento se realiza ahí mismo; a diferencia de lo que ocurre con las personas originarias de otras entidades como Chiapas.

Cuando regresó a Tuxtla Gutiérrez, acudió a las oficinas del Instituto Nacional Electoral (INE) para actualizar sus datos y obtener una nueva credencial. Ahí no hubo problema, porque ya tienen un protocolo para atender estos cambios.

El reto ahora, comentó, es que en su trabajo reconozcan y respeten su identidad, porque es el primer caso en su tipo en el gobierno del estado, donde aún analizan el procedimiento a seguir para corregir “la nómina”.

—¿Sabes de otras personas de Chiapas que desean hacer este trámite?

—Yo sé que sí quieren hacerlo, pero hay desconocimiento y miedo, porque si son de Chiapas, aunque lo hagan, no les va a reconocer su acta nueva. Y podrían incurrir en una doble identidad.

DOBLE IDENTIDAD

Rocío de la Rosa Méndez, maestrante en la Defensa de los Derechos Humanos e integrante de la asociación civil “Unidos Diferentes” explicó que a diferencia de otros estados, el Registro Civil de la entidad se niega a hacer el resguardo de las actas de nacimiento tramitadas en la Ciudad de México. “No la dan por válidas”.

La autoridad administrativa responde que no hay un reglamento o ley que les indique el procedimiento a seguir en estos casos; y advierten a las y los ciudadanos chiapanecos que realizaron el trámite que están incurriendo en un delito, porque tienen doble identidad.

LAGUNAS LEGALES

El reconocimiento de la identidad sexo-genérica fue aprobado en 2008 por la Asamblea Legislativa del entonces Distrito Federal, mediante un juicio que estigmatizaba al solicitante, porque le exigía que se sometiera a análisis clínicos y dictámenes psicológicos para saber si era o no transexual, detalló de la Rosa Méndez.

“Si tienes 15 años de tu vida viviendo como transexual y un juez debe determinar quién eres, es profundamente discriminatorio, pues hay personas que no han culminado o no han iniciado el procedimiento hormonal, por tanto, no podrían aprobar el requisito clínico”.

En 2011, los asambleístas sustituyeron el juicio por un proceso administrativo mucho más sencillo, el mismo que siguió Karen Orduña; sin embargo, cientos de personas aún deben viajar a la Ciudad de México porque en sus entidades de origen no hay avances legislativos sobre el tema.

“Simplemente responden que no existe legislación para ello, que hay una laguna legal, y no es posible ni por la vía jurisdiccional, que de por sí es denigrante, ni por la vía administrativa”, enfatizó la defensora.

FALTA LEGISLAR EN CHIAPAS

Pero hay un camino. La asociación civil “Unidos Diferentes” trabaja para apoyar a esta población, con la elaboración y presentación de amparos que obliguen al Registro Civil a reconocer y respetar la identidad de los solicitantes.

—¿Por qué es tan importante para esta población el reconocimiento legal?

—El principal beneficio es que pueden desarrollar su personalidad libremente. Pero como no está legislado, el imaginario social no lo acepta como parte de la sociedad, y tiende a rechazar la idea.

Generalmente, el reconocimiento de la identidad es el resultado de un largo camino, donde la mayoría enfrenta serias dificultades que pueden, inclusive, poner en riesgo su vida.

POBLACIÓN EN RIESGO

La población transexual enfatizó Rocío de la Rosa, presenta un alto índice de suicidio y su esperanza de vida no rebasa los 40 años de edad, por el tratamiento que llevan y porque el odio irracional de algunas personas, las convierte en blanco de transfeminicidios.

Un estudio realizado por el Instituto de Salud Pública (INSP), en colaboración con el Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas (CIEE) revela que 28 por ciento de una muestra de 250  mujeres transexuales encuestadas en sitios de reunión y encuentro de la Ciudad de México han pensado en suicidarse, y de éstas, 15 por ciento lo ha intentado. 

Además, los resultados indican que 62 por ciento de las encuestadas en los lugares referidos se dedicaban al trabajo sexual, y 13 por ciento a actividades relacionadas con la belleza.

Rocío de la Rosa consideró que esto sucede en el resto de las entidades del país: como resultado de la falta de reconocimiento legal, la mayoría no tiene oportunidades de culminar la escuela ni de desarrollar un trabajo convencional y bien remunerado,  por la discriminación ejerce la sociedad hacia ellas.

“Les costó mucho pasar por el proceso transexualizador, aceptarse y enfrentar a su familia, como para llegar a una institución escolar y cortarse el cabello y vestir de hombre sólo porque los directivos y los maestros no las reconocen”.

Como tampoco cuentan con recursos para pagar una escuela privada, prefieren no estudiar. Buscan trabajo “y no les dan ni como empleada de mostrador”; lo único que les queda, a gran parte de este sector, es la calle.

De la Rosa Méndez destacó que, a la par de los juicios de amparo, “Unidos Diferentes solicitará al Congreso del Estado que realice las modificaciones necesarias para que esta población pueda lograr de forma sencilla el reconocimiento de su identidad sin necesidad de viajar.

El objetivo es que con el procedimiento administrativo, se subsanen las lagunas legales, y brinden a esta población herramientas para tener una mejor calidad de vida: en educación, empleo e inclusión social.

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