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Palco de Prensa: Los Terceros

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El asunto de la asignación de candidaturas, a quienes aspiran a contender por puestos de elección popular, en los comicios de junio próximo, se está complicando mucho más de lo que muchos imaginaron.

Hace algunos años, ante lo burdo de la maniobra, hubo serios reclamos y críticas, por la aparición de las llamadas “juanitas”. Pero esto, es otra historia. Luego la contamos.

El caso es que, tratando de demostrar modernidad, los políticos admitieron y avalaron todo aquello relativo a la paridad de género. No se imaginaban los dolores de cabeza eue les ocasionaría.

Al igual que en el caso de las “juanitas”, los políticos pretendieron jugar el dedo en la boca a las políticas. Pero estas, aprovecharon cuanta oportunidad les dieron.

Hoy, la paridad de género, es causa de severos trastornos a los partidos políticos. Inoportuna, en este proceso electoral, en el que en Baja California, a nivel local, hacen su debut los candidatos independientes.

Ya observaron, los priístas pensaron en que cubrían el requisito de la paridad de género, beneficiando a los hombres en el reparto de candidaturas. De 5 alcaldías, pretendían asignar 2 a mujeres y 3 a hombres. De 17 distritos electorales, 9 a hombres y 8 a mujeres.

Las autoridades electorales, dieron la voz de alerta. No por ser buena onda, sino porque pretendieron evitar que las elecciones que se efectuarán este año en 12 entidades federativas, se judicializaran y les complicaran la vida.

Dieron el aviso a las dirigencias partidistas nacionales, las que jalaron las orejas a sus representantes estatales, que ya habían avanzado en el reparto de candidaturas. Claro, favoreciendo a los hombres.

Así es que tuvieron que dar marcha atrás, para corregir lo que habían hecho mal. De mala gana, los dirigentes partidistas tuvieron que apechugar y respetar los candados establecidos en la legislación electoral, para evitar que se repitiera el caso de las “juanitas” registrado en el 2009.

Y esperen, esto de la paridad de género está mucho más complicado de lo que parece.

Los políticos pretendían asignar a mujeres las candidaturas menos atractivas. En el caso de las alcaldías, las relativas a los municipios más pequeños y en los que hubiesen registrado derrotas electorales.

En cuanto a los distritos electorales, la misma regla : los más pequeños y perdedores, a las mujeres.

Para evitar jugarretas, en torno al tema de la paridad de género, como hace años se hizo con las “juanitas”, o sea la asignación de diputaciones federales a mujeres, condicionadas a que tenían que renunciar, al llegar a la curul, para que entraran en funciones sus suplente. Obviamente hombres.

Todavía falta tiempo para que en el presente proceso electoral se digiera y observe, cabalmente, el tema de la paridad de género.

Y hay que advertir que esto es tan solo el principio, Que en cualquier momento, o en los siguientes procesos electorales, pueden surgir conflictos más serios. Jurídicos, sociales y políticos.

La cuestión es que, en cuanto a la paridad de género, solo se habla de dos géneros humanos : hombres y mujeres.

Social y jurídicamente hablando, se reconoce más de un par de géneros. En cualquier momento, los “terceros”, llamándose discriminados, relegados, van a presionar, para que se modifique la legislación electoral, a fin de que a ellos también se les otorguen posiciones político-electorales.

Y habrá quienes no se conformen solamente con el reconocimiento de los matrimonios homosexuales, sino que además exijan reformas a leyes diversas, por ejemplo, a fin de obligar a los empresarios a construir servicios sanitarios para “los terceros”. Es incómodo que tengan que usar los servicios de hombres o de mujeres, pueden argumentar.

Y conste, esto no es broma. Es algo sumamente serio.

Cabe observar, que la asignación de candidaturas, con la paridad de género, habrá de provocar serias controversias y especulaciones.

Muchos consideran absurdo que las candidaturas se repartan simplemente por cuestión de género, sin dejar de reconocer que puede haber personas valiosas en ambos géneros.

La idea más equitativa, es que las candidaturas sean sometidas a concurso por oposición y se asignen a quienes resulten mejor evaluados. Independientemente del sexo o género.

Este método o fórmula, se utiliza para la asignación de plazas en la administración pública, lo mismo que en centros educativos.

Incluso se habla de certificar a los profesionistas, quienes deberán estar en actualización permanente.

Sería interesante y trascendente, que los políticos se actualizaran y se les certificara, estableciendo como requisito, para participar en una contienda, el exhibir su correspondiente certificación.

Por lo pronto, los comicios de junio del 2016, se pintarán de “color rosa”. Los siguientes podrían ser de “tutifruti”.

gil_lavenants@hotmail.com

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