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Cavilaciones: Los derechos de las personas LGBT

Cavilaciones: Los derechos de las personas LGBT
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Es difícil saber cuál es el porcentaje de personas en el mundo que forman parte de la comunidad LGBT. La dificultad se debe en gran parte a que son sujetas a constante discriminación y por lo tanto no quieren responder a las encuestas. El dicho “salir del closet”, existe precisamente porque debido a las presiones sociales prefieren refugiarse en la oscuridad y no revelar su orientación sexual. Los porcentajes varían entre el 3.8% y hasta más del 10%. Esto equivale a una población entre 281 y 740 millones de personas. Imagínense a un número de personas mucho mayor al total que viven en Norte y Centroamérica.

La lucha por los derechos de la comunidad lleva muchas décadas pero se ha vuelto más visible desde la llegada de las redes sociales. En los últimos años se han roto barreras que antes parecían impenetrables al haberse declarado atletas profesionales de ambos sexos, así como grandes figuras de la industria y políticos. Quizás el ejemplo más renombrado sea Tim Cook, el CEO de Apple, quien con orgullo porta el estandarte de la comunidad LGBT. En todos los países del mundo ya existen diputados, senadores, ministros y presidentes de ambos sexos que son abiertamente gay.

Es absurdo y cruel negarle los derechos a cualquier persona solo porque pertenece a la comunidad LGBT. Todos tenemos derecho a ser felices. Todos tenemos derecho a querer a quien queramos.

En donde no existe el matrimonio gay, las parejas del mismo sexo no tienen el derecho elemental de poder tomar decisiones de vida o muerte sobre su pareja. Pero así como existen comunidades progresivas que han reconocido legalmente los derechos de las personas LGBT, como lo es la Ciudad de México, también hay otros lugares que rechazan todos los intentos de legalización de los matrimonios gay. En Estados Unidos, el estado de Carolina del Norte aprobó una ley que autoriza a sus residentes a discriminar a los homosexuales. En ese estado, se le puede negar darle servicio en un restaurante o venderle un producto a cualquier persona gay. La justificación es la protección de las creencias religiosas. Supuestamente a nadie puede obligársele a que haga cosas que vayan en contra de su religión. Como resultado de esta ley, se han cancelado numerosos eventos deportivos, convenciones y conciertos en el estado, el cual está empezando a sufrir consecuencias económicas debido a esta ley.

Al Papa Francisco, cuando en el 2013 le preguntaron acerca de los homosexuales, famosamente respondió “¿Quién soy yo para juzgarlos?”. Después declaró por escrito: “La gente no debe definirse solamente por su tendencia sexual: recuerden que Dios ama a todas sus criaturas”.

Y sin embargo aquí en nuestro país acabamos de ser testigos de marchas en algunos estados lideradas por sacerdotes católicos en defensa del matrimonio tradicional “que debe existir solo entre un hombre y una mujer” y “para proteger a las familias”. No hay que olvidar que la iglesia católica no ha sido muy buen ejemplo de cómo proteger a las familias.

 El autor es egresado del Tecnológico de Monterrey y Doctor en Ingeniería Eléctrica y de Computación de la Universidad del Estado de Nuevo México.

www.cavilaciones.com

[email protected]

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