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Cavilaciones: El Ego de Trump

Cavilaciones: El Ego de Trump
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  Por mucho tiempo no se sabía cuál era el tamaño del universo. Al principio se creía que era infinito. Hoy se sabe que el diámetro “observable” del universo es de 91 mil millones de años luz. Recuerden que la luz viaja a una velocidad de 300 mil kilómetros por segundo. El universo es incomprensiblemente enorme.

De la misma manera hoy no se sabe el tamaño del ego de Donald Trump. Para medir el tamaño del universo, miles de científicos trabajaron muchas décadas utilizando instrumentos que perciben señales de radio remotas que analizan sistemas de cómputo sofisticados para llegar a un consenso que todos aceptan.

En el caso del tamaño del ego de Trump, el plausible futuro presidente de los Estados Unidos y, podría decirse, de quien pronto podría ser la persona más poderosa del mundo, los egocientíficos especializados en medir el tamaño de los egos de los megalómanos están perdidos. La forma tradicional de medir egos, basada principalmente en analizar documentos, discursos, entrevistas y declaraciones no funciona con Trump.

Los egocientíficos creían que ya habían podido dimensionar su ego para luego sufrir una terrible humillación al oír su discurso de aceptación de la nominación como candidato del Partido Republicano para las elecciones presidenciales del próximo 8 de noviembre. Ahí fue donde repitió innumerables veces “yo soy el único que puede resolver los problemas de América”, poniendo en evidencia nuevamente su sui géneris manera de unir al país. “Yo soy quien va a imponer la ley y el orden”. Los egociéntificos tuvieron que aceptar que el ego de Donald Trump era cuando menos 10 veces más grande de lo que habían estimado.

Pero esa nueva estimación se tiró por la borda la semana pasada cuando los egocientíficos escucharon horrorizados, quisiera pensar que más por lo que oyeron que por descubrir de nuevo que aún no conocen las dimensiones de ese ego gigantesco. Escucharon a Trump atacar a los padres de Humayun Khan, un soldado Americano de religión musulmana quien pereció en Irak en el año 2004 en un acto de heroísmo. Con esto la familia de Khan ingresó al grupo Familias de la Medalla de Oro, formado por familias de soldados que han sacrificado su vida en la guerra.

Lo que molestó tremendamente a Trump, quien tiene una coraza tan delgada como lo es grande su ego, es la participación de los padres de Kahn en la convención del Partido Demócrata en donde reprobaron los planes de Trump para vigilar y discriminar a los musulmanes americanos, ignorando que muchos de ellos son soldados que mueren en las guerras igual que todos los otros con diferentes creencias religiosas. “Trump no sabe lo que significa un sacrificio”, dijo el Sr. Khan indignado. Trump, quien inició su carrera como desarrollador urbano con un regalo de un millón de dólares de su padre, respondió: “Yo he hecho muchos sacrificios toda mi vida. Yo he creado miles y miles, decenas de miles de empleos”.

Los egociéntificos están de nuevo ajustando sus mediciones para determinar el tamaño del ego de Trump, el cual ahora creen que tal vez sea infinito.

 El autor es egresado del Tecnológico de Monterrey y Doctor en Ingeniería Eléctrica y de Computación de la Universidad del Estado de Nuevo México.

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[email protected]laciones.com

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