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Cavilaciones: Crisis de Pensiones

Cavilaciones: Crisis de Pensiones
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 Los sistemas laborales y políticos de todo el mundo no están diseñados para la actual expectativa de vida. En todos los países del planeta la gente hoy vive cuando menos el doble de años que hace un siglo. En México, la expectativa de vida en el año 1900 era 27 años. En el 2014 llegó a casi 77.

De acuerdo con el Instituto para las Métricas y Evaluación de la Salud (Institute for Health Metrics and Evaluation), los humanos hoy gozan (¿o sufren?) vidas mucho más largas que hace apenas dos décadas debido a que la incidencia de muertes causadas por las enfermedades infecciosas y cardiovasculares ha disminuido notablemente. Un análisis de los datos de salud de 188 países confirman esta estadística.

Esto debería ser motivo de celebración, si no fuera por la crisis que se aproxima debido a que los gobiernos y las empresas no pueden seguir sosteniendo a la enorme población de personas que se jubilan cuando todavía les quedan docenas de años por vivir.

Las pensiones vitalicias de la mayoría de las grandes empresas norteamericanas empezaron a desaparecer hace más de 20 años. No se afectó a quienes ya gozaban de ese privilegio; pero los nuevos empleados desde ese entonces tienen que ahorrar de su propio sueldo para su vida de jubilados. IBM, por ejemplo, suspendió sus pensiones en el año 2006, implementando en su lugar un sistema en que los empleados pueden ahorrar parte de su salario en un fondo de retiro individual. Como incentivo, la empresa contribuye un porcentaje adicional a dicho fondo.

Las empresas han tomado cartas en el asunto porque no están sujetas a presiones políticas ni tienen que reelegir a sus líderes. Tienen la responsabilidad con sus accionistas de reconocer la imposibilidad de mantener a cientos de miles de jubilados que viven más de 80 años.

En México, hay millones de trabajadores que se retiraron cuando tenían un promedio de 55 años, después de haber cumplido 30 años de trabajo. Maestros, empleados de PEMEX, de la CFE y de muchas otras instituciones forman parte de una enorme población de jubilados que cada vez es mas difícil de seguir sosteniendo. En Estados Unidos, a partir de los 62 años, los trabajadores puede retirarse y recibir una pensión gubernamental. El gobierno federal reconoce que, aunque sea imposible que esto continúe, es un suicidio político abordar el tema. La costumbre es patear la pelotita al siguiente gobierno. No será hasta cuando la crisis explote cuando alguien tendrá el valor de buscarle una solución a largo plazo.

Como es de esperarse, el mal manejo del dinero asignado a los retirados complica esta situación aún más en nuestro país. Como un alivio temporal, los gobiernos han optado por eliminar las plazas; en el magisterio, en las universidades, en los hospitales. Los nuevos empleados son interinos o trabajan bajo contratos temporales sin derecho a pensiones. Desafortunadamente, no existen programas sólidos que sirvan como red de protección para esta población que algún día tendrá que dejar de trabajar.

 El autor es egresado del Tecnológico de Monterrey y Doctor en Ingeniería Eléctrica y de Computación de la Universidad del Estado de Nuevo México.

www.cavilaciones.com

pivanpm@cavilaciones.com

 

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